Opinión

Inseguridad rampante en Sonora

Por: Mario Campa

Mario Campa

La seguridad pública en Sonora continúa deteriorándose a ritmo acelerado. El Informe Anual 2019 de Seguridad y Justicia presentado el lunes 2 de marzo por el Comité Ciudadano de Seguridad Pública (CCSP) ofrece un panorama desalentador: “Sonora vive una situación donde la inseguridad, poco a poco, se ha apoderado de las calles, afectando a nuestros hogares, a nuestro patrimonio, pero, sobre todo, a nuestras familias y a la ciudadanía en general.” Sonora vive una de las peores crisis de violencia e inseguridad en su historia. Así lo muestra el Informe Anual presentando distintas métricas que apuntan en la misma dirección: deterioro generalizado.

Además de alimentarse de cifras oficiales, tanto del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) como del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), también presenta un indicador de percepción donde resalta que en Sonora el 68 por ciento de la población se siente insegura, siendo la cifra más alta de que se tiene registro. El reporte muestra también un incremento en la violencia de género. Resulta alarmante que la situación de las mujeres en la entidad se ha venido agravando en los últimos años. Según el informe, en cuatro años se duplicaron los asesinatos contra mujeres. Sonora ocupa en estos momentos el cuarto lugar nacional en feminicidios al considerar la tasa por cada 100 mil mujeres, según cifras del SESNSP.

La tasa de 2.7 feminicidios por cada 100 mil mujeres supera ampliamente la tasa nacional de 1.6. El informe anual también resalta que de 2014 a 2018 la tasa de delitos se incrementó 93 por ciento en Sonora, al pasar a 50,861 delitos por cada 100 mil habitantes desde 26,384, mientras que a nivel nacional se registró un decremento de 9 por ciento. Aunque aún se carece de los datos para el año 2019, es muy probable que la brecha de inseguridad entre Sonora y el resto del país se haya ensanchado. La inseguridad no fue lo único que se deterioró en Sonora, sino que violencia escaló significativamente. Los asesinatos se dispararon en 2019, alcanzando niveles nunca registrados: 1397 víctimas de frente a 654 registrados en 2010. Tan solo de 2018 a 2019 el incremento fue de 57 por ciento. La tasa de asesinatos escaló en 2019 a 46.3 por cada 100 mil habitantes desde 29.8 en 2018, superando significativamente la media nacional de 28.3 (2019).

Cabe resaltar que de 2010 a 2014 la tasa nacional estuvo por encima de la de Sonora y que desde 2015 la relación se invirtió. Cualquiera que sea la estrategia para frenar la crisis, está incuestionablemente fallando. El actual Gobierno Estatal está por cumplir cinco años en el poder y sus resultados son pobres. La política de seguridad pública ha resultado fallida y requiere, además de un cambio de estrategia, una colaboración más estrecha del Gobierno Estatal con la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Si el Secretario de Hacienda Raúl Navarro es incapaz de generar mayor ingreso propio al Gobierno Estatal para que éste canalice recursos a la seguridad pública; el Secretario de Seguridad Pública David Anaya no puede frenar la inseguridad, y el Secretario de Gobierno Miguel Pompa no puede garantizar la gobernabilidad en el Estado ni la adecuada coordinación entre los distintos niveles y poderes de Gobierno, ¿por qué continúan en el gabinete de Claudia Pavlovich Arellano? (Donde, dicho sea de paso, la presencia femenina resalta por ser nula.) 

Es temprano para asegurar que la estrategia a nivel Federal está rindiendo frutos, aún con la reducción de 1.2 por ciento en el número de los homicidios dolosos en enero del año 2020 frente al mismo mes de 2019—contra un salto de 53.8 por ciento en Sonora durante el mismo periodo. Pero después de cinco años de continuo deterioro, sí podemos concluir que el Gobierno Estatal está siendo rebasado por el crimen y que su estrategia de seguridad pública palidece frente a la de otras entidades federativas.

El costo político lo resentirá el PRI—la encuestadora nacional Consulta Mitofsky ya ubica a la gobernadora Claudia Pavlovich en la última o penúltima posición en materia de seguridad en el país. Pero mientras Sonora espera una alternancia en el Gobierno Estatal o un cambio drástico en la estrategia de la actual administración, son los ciudadanos los que pagarán con patrimonio, sangre y vidas la escalada de violencia e inseguridad que atormenta al Estado. 

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