Opinión

Gabinete Pavlovich: Sin mujeres, economistas ni doctores

Por: Mario Campa

@mario_campa

Mario Campa

Se agotan los meses para que el gabinete de Claudia Pavlovich empiece a dar resultados. Con la inseguridad y violencia en deterioro continuo frente al resto del país según prácticamente cualquier métrica y con la economía sonorense encaminada a crecer por debajo de la media nacional por cuarto año consecutivo en 2020 al anunciarse paros en la planta Ford, el sexenio lleva el ritmo del olvido.

Lo anterior no es producto de una desalineación estelar. Tiene al menos doce nombres y apellidos del gabinete legal: Miguel Pompa (Gobierno), Raúl Navarro (Hacienda), Iván Jaimes (Consejería Jurídica), Miguel Murillo (Contraloría), Jorge Vidal (Economía), Ricardo Martínez (Sidue), Jorge Guzmán (Sagarpa), Manuel Puebla (Desarrollo Social), Horacio Valenzuela (Trabajo), Víctor Guerrero (Educación), Enrique Clausen (Salud) y José Anaya (Seguridad Pública).

Lo primero que salta a la vista es lo indefendible: el gabinete legal de la gobernadora es un club de Toby. La presencia femenina brilla por su ausencia. En pleno siglo XXI y en plena ola feminista, el mensaje del gobierno estatal es que los puestos clave de la administración pública son ocupados exclusivamente por hombres.

Pero cuando uno revisa el gabinete legal con mayor detalle después de un primer trago amargo, va encontrando otras curiosidades. Por ejemplo, que la Secretaría de Economía y la Secretaría de Hacienda no son ocupadas por economistas. Que a nadie sorprende que las medidas anunciadas por el gobierno estatal para intentar frenar la debacle económica se hayan quedado en simples paliativos: son aspirinas.

Postergar los pagos de licencias de vehículos o permisos de alcoholes tienen un impacto marginal para impedir que el parón anunciado por el propio gobierno estatal devenga en una ola de despidos y cierres de Pymes que no podrán cubrir sus costos fijos. Encima, las medidas son incompletas al no contemplar mayor gasto en un sector crítico: salud.

Al no contemplar transferencias para que los hogares puedan cubrir costos médicos rampantes, al olvidar a los adultos mayores y al no transferir recursos adicionales al Isssteson y a los hospitales generales, los hogares sufrirán desembolsos masivos por la carencia de política pública contracíclica del equipo económico.

Pero eso no es todo. El gabinete también cojea en puestos técnicos delicados, como la Secretaría de Salud. Por alguna razón que el gobierno estatal no ha podido explicar, el sector es encabezado por un contador público—incomprensible en momentos en que los sonorenses necesitamos seguridad de que nuestros hospitales no solamente están bien administrados, sino que están alineados a los protocolos de la Organización Mundial de Salud.

Que el puesto visible de la Secretaría de Salud no sea un técnico especializado tiene implicaciones tangibles: 1) las conferencias de prensa omiten detalle sobre la estrategia del gobierno estatal para garantizar el abasto de equipo y material médico y 2) rara vez se observa a Enrique Clausen tomando preguntas de la prensa u ofreciendo al público medidas decidas para blindar de la pandemia no solamente a los ciudadanos comunes, sino al personal médico altamente expuesto.

¿Sorprende que la gobernadora haya decidido parar súbitamente la economía, mermando principalmente la actividad de los informales, eventuales y subempleados? Es probable que la decisión se explique por: a) un mal diagnóstico de la situación, b) poca comunicación con el gobierno federal y con los no-economistas estatales, c) nula planeación para enfrentar la epidemia cuando la OMS y el gobierno federal levantaron la alerta en enero, o d) una combinación de lo anterior.

El tiempo corre para que el gobierno estatal funcione. Las desatinadas políticas públicas de un gabinete legal inexperto y rodeado de figuras políticas y no cuadros técnicos se van acumulando a cuestas de los sonorenses. Tristemente, el momento oportuno para sustituir piezas clave en el tablero ya pasó.

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