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Machismo: Re-pensar al hombre

A partir de la década de los 90’s, los estudios de género han hecho necesario que se replantee qué significa ser hombre

Omar Federico Quintana Nagano

Nuevas masculinidades: Re-pensar al hombre.

Nuevas masculinidades: Re-pensar al hombre. Fuente: Internet

Hermosillo, Sonora.- El espíritu de estos tiempos es la deconstrucción de (casi) todo: este concepto popularizado por el filósofo francés Jacques Derridá ha calado en todas las esferas de lo cotidiano y las construcciones sociales,  las instituciones reales, simbólicas e históricas que conforman nuestra vida, están bajo la lupa del análisis. Una de las facetas que más ruido han generado en este análisis, es la masculinidad.

La identidad masculina se construyó a partir de un estereotipo que va unido a cualidades y actitudes asociadas con la violencia, la agresividad y la contención emocional que ha moldeado a millones de hombres. La académica, Laura Carrera Lugo, señala que la cultura y la sociedad empujan a ser violento al hombre.

A los hombres la cultura los empuja a ser violentos, la violencia es cultura, desde sus raíces etimológicas: la palabra fue creada en el siglo trece y viene de varón, que siempre ha estado ligado a la fuerza, a la virilidad, al manejo de tropas”, explica Carrera Lugo.

El gran objetivo del feminismo es la caída del sistema patriarcal para lograr una sociedad más justa y equitativa y menos discriminatoria contra las mujeres, pero de manera paralela y aunque suene paradójico, este mismo sistema también es violento con los hombres desde el aspecto cultural. 
Si bien el varón es el gran privilegiado en el patriarcado, se ha limitado a una imposición de lo que deber ser la experiencia de ser hombre.

Feos, fuertes y formales
Alguna vez a todos nos han dicho que un hombre debe ser ‘feo, fuerte y formal’, o que ‘un hombre no llora’, estas reproducciones culturales y tradicionales moldean y le hacen el juego a esa masculinidad hegemónica que impide otras formas.

El sociólogo Santiago Joaquín Insausti, que presentó su ponencia acerca de las nuevas masculinidades en el marco del Coloquio Internacional convocado por la Universidad de Sonora (Unison), señaló que no existe una sola masculinidad, sino muchas que han sido ignoradas.

Tenemos que hablar de masculinidades en plural porque no existe una masculinidad única, sino que hay variedad y complejidad. De esa manera, se refuta la idea de una sola manera de ser varón y que éstas formas  cambian no solo en diferentes contextos históricos y culturales, sino también en un mismo tiempo y sociedad”, teorizó el académico.

Estas formas disidentes de la masculinidad han sido perseguidas, negadas e ignoradas a través de la historia de la humanidad, todo en pos de perpetuar la idea del hombre como un ser poderoso en control de todo. 

Esta masculinidad hegemónica que ha sido perpetuada por el propio sistema, ha hecho que surjan las llamadas masculinidades disidentes: antagónicas del arquetipo del hombre como “feo, fuerte y formal”, se oponen ante la idea del control y el poder como hilo conductor, al uniformamiento del ‘deber ser’ del hombre y a la necesidad de abrir las emociones.

El teórico de las masculinidades Robert Bly, en su libro 'El hombre de bronce', explica que la masculinidad no está en crisis, sino que la idea de una sola masculinidad podría no existir. 
“La masculinidad como algo monolítico (hombría) no existe: sólo hay masculinidades, muchos modos de ser hombre”, señala Bly.

El poder de los productos culturales
México es uno de los países donde la idea del “macho” ha calado más. La masculinidad monolítica de la que habla Bly, aquí toma una mayor fuerza. Y cómo no, si la reproducimos desde los altares de los cánones culturales. 

El arquetipo del hombre mexicano está concentrada en el ranchero que es incapaz de mostrar emoción como en la mayoría de películas de Pedro Infante o en el mujeriego incansable de las películas de Mauricio Garcés, donde la mujer sufre un proceso de cosificación como si fuera un producto de supermercado. Las perpetuaciones de estereotipos que se hacen desde los productos culturales ha incentivado a crear una cosmogonía del macho mexicano.

El cineasta y editorialista Andrés Clariod Rangel ha presentado este año su película ‘Territorio’ que ha dado la vuelta en diversos festivales de México y Estados Unidos y que supone un respiro de aire fresco para la crítica de la masculinidad.

La fragilidad de la masculinidad es un tema tabú en México, a muchos hombres les causa conflicto la película porque expone temas que no queremos hablar, expone nuestras debilidades y complejos, como la potencia sexual, la incapacidad de tener hijos”, reflexiona Clariod Rangel.

La película narra los vaivenes de una pareja de clase media con problemas para tener hijos.

Pensé mi película como una jungla, muy animal. El protagonista no es el típico hombre mexicano, es más sensible, sin embargo, cuando le rascas tantito, vemos como el machismo está ahí presente”, insiste el cineasta.

Provocativo como en su anterior película (Hilda, 2014), Clariod Rangel hace esta exploración de la masculinidad a través de la observación de la realidad.

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