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Libertad de expresión: Superar al moribundo

El modelo de negocio de los medios de comunicación está en su final, y es necesario reinventar la labor periodística

Omar Federico Quintana Nagano

Libertad de expresión: Superar al moribundo.

Libertad de expresión: Superar al moribundo. Fuente: Internet

Hermosillo, Sonora.- No es ningún secreto a voces que México se haya convertido en uno de los países más peligrosos para ejercer la profesión de periodismo en el mundo. Esta sentencia, que parece un macabro axioma, ha sido repetida por distintas organizaciones, desde la ONU hasta la Comisión Interamericana de Periodismo.

La liberta de expresión en México siempre ha tenido un costo. Desde la prensa oficialista que naturalizó el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en lo que Mario Vargas Llosa acuñó como ‘La dictadura perfecta’ hasta los presupuestos inflados de 8 mil 500 millones de pesos al año que terminó gastando el ex-presidente Enrique Peña Nieto bajo el concepto-eufemismo de publicidad oficial.

El periodista y analista político, José Buendía Hegewisch, aborda este tema en su último libro 'Libertad de expresión y periodismo en México: Situación del ejercicio y percepción de la libertad de prensa en el contexto de las alternancias políticas de 2000 a 2015', que ha sido editado y publicado por el Congreso de la Unión.

En entrevista con Valor, el autor señala que pese a los cambios desde la normatividad que se dieron en los últimos años relacionados a este tema, sigue habiendo marcadas diferencias entre las leyes y la teoría.

Hay un desfase entre lo que dicen las leyes y lo que dice la realidad. Seguía y sigue habiendo prácticas clientelares entre prensa y poder. Desde (Vicente) Fox a López Obrador, los presidentes de la alternancia no han cumplido con su promesa de regular estas prácticas. Enrique Peña Nieto todavía tuvo el cinismo de mandar una Ley General de Comunicación Social que trataba de revertir el problema entre la prensa y el poder, pero conservó muchos de los instrumentos que afectaban la libertad de expresión”, explicó Buendía Hegewisch.

El último año de gobierno de Enrique Peña Nieto se incrementó el gasto a más de 8 mil millones de pesos en publicidad oficial.

Mientras no hay una gestión del gobierno para regular la publicidad oficial destinada a los medios de comunicación, el modelo de negocio de éstos y la libertad de expresión seguirán en el mismo camino”, manifestó el analista.

En esta nueva administración federal, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho recortes del 50 por ciento en 2019 y otro 50 por ciento en 2020. Sin embargo, para Buendía Hegewisch, esto sigue siendo una estrategia sin un cuerpo argumentativo que solucione el problema.

AMLO ha hecho recortes a la publicidad oficial pero no ha filtrado y no ha logrado remover los obstáculos. Tiene dos grandes retos en este tema: las amenazas y los crímenes contra los periodistas y tiene que establecer las reglas claras del juego y regular la función”,  indicó.

Un modelo moribundo
Por su parte, el periodista y académico sonorense Víctor Hugo Reyna, hace una reflexión más autocrítica acerca de los medios de comunicación y el modelo tradicional y anacrónico que enfrenta sus últimos días.

Es complejo hablar de libertad de expresión, es algo conceptual y ambigüo, prefiero hablar de… ¿control de trabajo? Los medios de comunicación deben empezar a transitar a otro modelo, a modelos como el de Pie de Página o Lado B, de Puebla, que es un periodismo más aceptado en la comunidad”, explica Reyna.

El periodismo ha mutado en su intención de registrar todo y ha caído en la paradoja de la información: más es menos. Saturados por la información, los contenidos han erosionado el análisis y la capacidad pedagógica del periodismo.

Hay medios que están surgiendo donde los periodistas son los que deciden y ya no entran los jefes de mercadotecnia u otros, que es más horizontal y que han decidido no cubrir la inmediatez sino ofrecer contenidos más analíticos, que explican mejor la realidad”, dice el académico.

Con los recortes hechos desde el gobierno federal, explica Reyna, los medios se verán obligados a buscar nuevas formas de llegar al público, ya no dependiendo del recurso gubernamental.

Veo en el futuro un regreso al periodismo preindustrial, donde hacer periodismo era un acto de sobrevivencia, ya no por la ganancia, sino por la pasión de influir en las personas”, finalizó.

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