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La paradoja del coronavirus y la cultura

La cultura es uno de los sectores que más rápido ha cambiado sus modelos para combatir la pandemia democratizando sus contenidos

Omar Federico Quintana Nagano

La paradoja del coronavirus y la cultura.

La paradoja del coronavirus y la cultura. Fuente: Internet

Hermosillo, Sonora.- En uno de sus cuentos más célebres, ‘El sur’, el autor argentino Jorge Luis Borges escribía: “A la realidad le gustan las sincronías y los leves anacronismos”. Y esa frase, casi aforismo, tiene un peso revelador el día de hoy ante la crisis que ha generado el COVID-19.

La sincronía tiene que ver con lo que se vivió en la Edad Media y la peste negra, una de las pandemias más brutales que ha amenazado a la humanidad.

De esa experiencia surgió el fascinante libro ‘El Decamerón’, escrito por Giovanni Bocaccio y que pone el foco en un grupo de florentinos que huyen de la ciudad a un castillo para evitar ser contagiados. Recluidos del mundo, empiezan a rememorar y ficcionalizar historias que componen un retrato pintoresco, divertido pero también cruel de su época.

Siglos después, las escenas de confinamiento parecen repetirse. Vemos, como si fuera una obra de teatro, personas en España cantando por sus balcones; en Corea del Sur se ameniza con música perfectamente sincronizada; en Italia se usan las tarantellas para aplaudir los trabajos del personal de sanidad.

Por fortuna, ante esta contingencia mundial, el universo cultural se ha sumado y paralelamente ha generado la posibilidad de que las personas consuman contenidos culturales que antes eran inaccesibles. Este modelo solidario ante la crisis es un buen punto de partida para lograr la democratización cultural y el híbrido social que tanto pregonó Umberto Eco en sus obras.

Economía de la solidaridad
Sea como una medida ante el miedo nato del ser humano por su propio final o porque estamos ante la bisagra de un nuevo paradigma mundial, esta coyuntura nos acerca a la realidad que narró el filósofo Pierre Levy sobre el ciberespacio: un lugar casi utópico donde se comparte el conocimiento y la información de forma desinteresada.

La Unesco ha sido de las primeras que ha dado un paso al frente al abrir su titánico archivo digital a disposición del mundo. Libros, ensayos, mapas, correspondencia histórica, están al alcance de un click. Lo más cercano que tenemos a la Biblioteca que tanto soñó el propio Jorge Luis Borges que sería el paraíso. Los museos del mundo también han permitido los recorridos por sus pasillos.

El Museo del Prado de Madrid ofrece una visita virtual para conocer su patrimonio museográfico a través de un programa que enlaza más de 10,000 obras de arte, de  mil 800 autores y 20 mil  archivos.

También han explotado la parte de las redes sociales: en su canal de Instagram, el personal de curaduría e investigadores ofrecen pláticas y una atención más detallada. De igual forma, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) ha abierto sus cursos gratuitos a toda la gente acerca de la historia del arte, las teorías de la percepción artística y el arte moderno.

La música no se podía quedar atrás: desde el Museo Metropolitano de Nueva York (Met), también ha dispuesto a través de su App y su página oficial, noches de ópera gratuitas para todo aquel que tenga ganas de verlo en cualquier punto del mundo.

Por un mejor mundo
Este aislamiento voluntario u obligatorio supone un alto en el camino del ritmo de la vida moderna. Acostumbrados a lo frenético de la cotidianidad, la reclusión es un contrapunto difícil de digerir. Si bien, las nuevas tecnologías han logrado democratizar los contenidos culturales, sigue imperando una lógica de mercado que las privatiza.

Francisco Cocó Ramírez, gestor cultural y director de la empresa Cultura Portátil, señala que hace 11 años, en plena crisis por el H1N1, se paró a reflexionar acerca  de crear fuerzas de producción intangibles, es decir, en gigabytes.

Nos preguntábamos cómo hacer de  las fuerzas de producción intangibles y generar un modelo económico que no fuera físico, es decir, desde los gigabytes: por qué en vez de usar las tecnologías para difundir noticias de desastres no compartir poesías, cuentos, pinturas”, explica el promotor cultural.

En este 2020 el aislamiento es ya casi una obligación. Esta construcción de iniciativas que democratizan la cultura y la hacen abierta para todos, es un modelo que se lleva años proponiendo.

Vemos que aplicaciones ponen gratis sus contenidos premium, que Broadway tiene transmisión abierta de sus espectáculos, las editoriales te permiten descargar ciertos libros, estamos siendo favorecidos desde el aspecto cultural y es algo que ya debía haber pasado”, explica Cocó Ramírez.

Estamos ante una paradoja: ante una crisis que ha mostrado lo poco preparado que estaba el mundo, es el mundo cultural el que levanta la mano ante un nuevo modelo de comunicarnos, de relacionarnos, de entendernos.

Quizás ya era algo que teníamos que haber hecho y puede que suene a contradicción, pero esto que estamos viviendo hoy creo que está trayendo ambientes colaborativos, inteligencia colectiva, que los saberes de cada quien se enlazan para generar otros”, finalizó el gestor cultural.

Museos que ofrecen recorridos:

  • La Pinacoteca de Brera (Milán, Italia)
  • La Galería de los Uffizi (Florencia, Italia)
  • El Museo Arqueológico de Atenas (Grecia)
  • Museo Británico de Londres (Inglaterra)
  • Museo Metropolitano de Metropolitan de New York (Estados Unidos)
  • Galería Nacional de Arte de Washington (Estados Unidos)
  • Museo latinoamericano de Buenos Aires (Argentina)


Música:

  • La Ópera de Viena abrió su archivo de livestream.
  • El Teatro Real de Madrid transmitirá en directo la ópera Aquiles en Esciros por su App (My Opera Player)
  • Noche de Ópera en el Met


Cine:

  • La plataforma de streaming Mubi abrió su catálogo por un mes para ver películas en línea.
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