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Histeria y aislamiento social ¿cómo salir de ellos?

Uno de los fenómenos paralelos de la pandemia es una agudización de la histeria colectiva. Es necesario saber cómo mitigar sus efectos y prepararnos para el aislamiento social

Omar Federico Quintana Nagano

Histeria y aislamiento social ¿cómo salir de ellos?.

Histeria y aislamiento social ¿cómo salir de ellos?. Fuente: Internet

Hermosillo, Sonora.- La respuesta social ante una amenaza externa que pone en riesgo la vida es el miedo. Y el miedo, si no está bien canalizado cae en la histeria, la paranoia y un desorden social que nos lleva desde escenas pequeñas pero simbólicas como el desabasto en las tiendas a escenas más críticas como revueltas sociales.

En el mundo -y a partir de la pandemia del Covid-19- estas escenas han sido recurrentes en toda la geografía terrestre y van de la mano con un caudal de informaciones falsas que solo han agudizado el estado social de alarma. La humanidad, desde sus inicios, ha tenido una fetichización con las ficciones de su propio final.

El crítico literario Frank Kermode, en su libro 'El sentido de un final', exponía que uno de los denominadores comunes de la humanidad es la búsqueda de su final, aunque sea como ficción: desde los griegos hasta el Apocalipsis bíblico, de los cultos fenicios a la muerte a los grupos joaquinistas que predecían el fin de los tiempos cada 70 años.

Vivimos constantemente en el precipicio de nuestra propia imaginación. El Covid-19, más allá de sus riesgos inherentes y la exposición que está haciendo de la incapacidad de los sistemas políticos, económicos y de salud, pone de relieve esa fijación que los seres humanos tenemos con nuestras narrativas de exterminio.

La extrema individualización

Antonio Barragán Bórquez, sociólogo por El Colegio de Sonora (Colson), señala que parte de la explicación de los comportamientos sociales ante esta coyuntura se pueden entender en el fenómeno de individualización que ha tenido el mundo en el siglo veinte.

Como lo dice la sociología contemporánea, una parte de la explicación se encuentra quizá en el ‘proceso individualizador de la sociedad’, tal proceso se refiere a la pérdida del sentido comunitario que trajo consigo la complejización de la sociedad industrial, aunado a la perdida de legitimidad del Estado y de algunos de sus componentes, conllevan a que el individuo se reconozca como sujeto responsable de sí mismo, que podría traducirse en frases concretas y coloquiales como “que cada quien se rasque con sus propias uñas”, que a su vez impactan en el imaginario simbólico y en las prácticas de los individuos”, indica el académico.

Según diversos autores, entre ellos el sociólogo Zygmunt Bauman, el desmantelamiento del estado de bienestar y la pérdida de certidumbre en la seguridad social han influido en esta desconfianza, hiper-individualización y sensación de abandono moderna que en épocas de crisis como la actual se agudizan.

"Es importante mencionar lo que la sociología de la última década del siglo pasado denominó como ‘Sociedad del riesgo’: entendida ésta como una sociedad en la que las preocupaciones sobre el futuro es constante, así como la gestión de los riesgos, peligros e inseguridades se vuelven un tema de preocupación para el individuo.

En esa sociedad el cuidar de uno mismo con sus propios medios es nodal. Lo cual se ve reflejado en el consumo de medicamentos psiquiátricos, visitas al psicólogo, nutriólogos, o en los índices de ventas de seguros de todo tipo en las últimas décadas.

La sociedad de consumo, como se le ha denominado al modelo que hemos retomado, considera que la “seguridad” también es una mercancía al alcance de quien pueda adquirirla, lo que se adquiere no es un bien tangible: lo que se localiza detrás de ello es la posesión del sentimiento de seguridad, del cuidado y la protección del hogar y los seres queridos. Y ello se vuelve una tarea que recae sobre cada individuo”, advierte Barragán Bórquez.

Así, llegamos a la situación del aislamiento casi forzado como medida para detener el contagio del coronavirus. Las estrategias implementadas en todos los países afectados, en mayor o menor medida, implican una especie de cuarentena que agiliza las narrativas apocalípticas.

Creo que la experiencia de la ‘cuarentena’ es una práctica social que es atravesada a su vez por variables como la clase social, la edad y el género, lo que se traduce en prácticas y experiencias diferenciadas, desiguales. De igual forma es un tema que viene a visibilizar el funcionamiento del Estado y su burocracia ante situaciones de contingencia. Así también creo que es un elemento que permite ‘diagnosticar’, por así decirlo, el estado de las complejas relaciones sociales que tiene una sociedad determinada”, manifestó el sociólogo.

Coincide la socióloga Sheila Hernández Alcaraz, quien matiza acerca de los resortes que llevan a la gente a actuar de formas que pueden parecernos irracionales.

“La gente tiene miedo de un desenlace trágico, hay un miedo colectivo muy fuerte a caer infectados o sus seres queridos”, añade la socióloga.

La salud mental

El psicólogo José Coronado Fimbres, señala que la sociedad y el individuo deben tener calma para no caer en conductas paranoicas y que el aislamiento, hasta este punto voluntario, puede ser una buena herramienta para reflexionar.

El aislamiento social todavía no es forzado, no es como en las cárceles, vivimos en un mundo conectado virtualmente y tenemos nuestras libertades intactas. Dependiendo del tiempo que se dicte en este confinamiento, será que haya efectos psicológicos”, explicó Coronado Fimbres.

Sobre el comportamiento de las personas de ir a comprar masivamente víveres o en cierta histeria colectiva en el consumo de información falsa, el especialista señaló que tiene que ver con nuestra condición de seres sociales.

“Somos seres sociales que hemos evolucionado más que en lo biológico en nuestro comportamiento social. Generalmente replicamos lo que el grupo hace. Al estar tan cerca de la frontera, vemos este consumismo extremo que tienen allá, pero son culturas diferentes, allá hay muchos grupos extremistas que añoran el fin del mundo o la caída de gobierno. Por eso lo vimos aquí más en tiendas de cadenas norteamericanas, porque es una cuestión de status”, reportó el especialista.

Se suele decir que las crisis sacan la verdadera esencia de la naturaleza humana, si bien es una frase hecha, desde el terreno de la psicología hay algo de verdad: el instinto de la supervivencia sigue siendo lo principal.

El temor a la muerte y la defensa de nuestra vida va en lo básico del cerebro humano: está en el área reptiliana y tiene que ver con la supervivencia y el instinto más primitivo, luego viene el emocional y finalmente la lógica. Por eso vemos como absurdas muchas de las conductas que están sucediendo en este contexto”, finalizó Coronado Fimbres.

El director estatal de Salud Mental y Adicciones, Juan Tong Payán, anunció un plan para prevenir y cuidar la salud mental.

El miedo ante la amenaza es normal pero nos prepararnos ante la situación. Lo que no es normal es caer en pánico que nos lleva a observación excesiva, consumo de sustancias y automedicación. Tenemos que evitar de caer en noticias falsas y mantener la calma para mitigar la histeria colectiva”, advirtió el funcionario estatal.

Recomendaciones para el aislamiento

  • Ejercitarse en casa.
  • Salir a tomar el sol, aunque sea en el patio.
  • No compartir notas de audio alarmistas o noticias falsas
  • Crear rutinas para mantener la sensación de normalidad cotidiana
  • Llamar al 9-1-1 en caso de cuadros de estrés o ansiedad.
  • Hacer ejercicios de respiración o meditación
  • Mantenerse activo.
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