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El virus que nos pone ‘contra las cuerdas’

Covid-19 ha venido a poner ante el espejo a la humanidad en general y a su sistema económico en particular

Omar Federico Quintana Nagano

El virus que nos pone ‘contra las cuerdas’.

El virus que nos pone ‘contra las cuerdas’. Fuente: Internet

Hermosillo, Sonora.- Las iniciativas de aislamiento social que se han promovido desde los Gobiernos del mundo para contener la propagación de la COVID-19 han probado ser eficientes, sin embargo, en México y en general en América Latina, esto podría ser más difícil de lo que pensamos.

Según el estudio ‘Medición de la Economía Informal’, presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), seis de cada diez trabajadores son informales y generan el 22.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, lo que significa que la mayoría de la población económicamente activa no pueden soportar un confinamiento que se extienda por mucho tiempo.

Mario Campa Molina, economista por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), señaló que la afectación económica que se está viviendo en el mundo es muy importante y aún no se adivina hasta dónde va a llegar.

Independientemente si sean trabajadores formales o informales, se verán afectados, el aislamiento tendrá un desgaste en la población, la gente se puede hartar aunque se lo prohíban porque tienen que seguir pagando rentas, los insumos. La economía informal, invariablemente, verá una disminución en sus ingresos. Lo que pueden hacer es redoblar los protocolos de higiene, de seguridad y estar en coordinación con las autoridades para seguir operando”, explicó el especialista.

El papel del Estado

Desde las esferas financieras internacionales se habla ya de una aceleración de la recesión de la economía global: la COVID-19 ha venido a sacudir la cotidianidad y los paradigmas económicos del mundo. En noviembre de 2018, el escritor británico Simon Parkin, escribió para el periódico El País un artículo llamado ‘Así será nuestra próxima pandemia global’.

En él, Parkin escribe un escenario que es casi un espejo de lo que está pasando en el mundo, lo que acentúa las negligencias de la comunidad internacional y su tardía respuesta.

Digamos que el virus, una variante del H7N9, se detecta por primera vez en un paciente que ha estado expuesto a aves de corral vivas en uno de los mercados rurales de aves en China. Una semana después, se detectan tres casos más y el paciente muere en el hospital por una infección pulmonar. El Gobierno chino, con experiencia en la gestión de tales brotes, ordena el cierre de los mercados de aves.

Sin embargo, al cabo de unos días, los hospitales siguen recibiendo un gran flujo de nuevos casos. Parece que este nuevo virus puede contagiarse entre personas a través del aire que respiramos. Días después, se informa de nuevos casos de la enfermedad en países vecinos de China, aunque no está claro en este momento si el virus se ha propagado a través de los camiones que cruzan las fronteras o por las aves que migran durante el invierno.

Casi de inmediato, los aeropuertos internacionales comenzarán a cerrarse en un esfuerzo por evitar la transmisión intercontinental. Los viajes aéreos, donde desconocidos de regiones geográficas con diferentes niveles de vulnerabilidad a las enfermedades se ven obligados a permanecer en un espacio cerrado durante un período prolongado de tiempo, es actualmente la forma más rápida de viajar”, escribió el escritor británico.

Lo que en un principio parecía una ficcionalización casi apocalíptica, hoy ha tomado un cariz de oráculo de Delfos: atinó también el cierre de fronteras del mundo occidental encabezado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la sobre saturación de los sistemas médicos en Europa y la necesidad de una refundación de los modelos económicos.

Coincide Campa Molina: “Lo que nos ha mostrado el virus son los límites de las fuerzas del mercado. Hasta ahorita funcionaba medianamente bien pero en emergencias no funciona y es ahí donde el Estado debe asumir el liderazgo. Hay dos sectores donde el Estado es muy bueno: la salud y la educación, porque puede llegar a un público masivo y estos sectores no puede quedar en manos de privados”.

Los ciclos económicos son una constante en este mundo híper conectado y capitalista. Las crisis son parte del ciclo y a lo largo de la historia reciente se han hecho sentir: desde la Gran Depresión hasta las guerras mundiales que han azotado a la humanidad. Dentro de este análisis, uno de los que mejor supo analizar estos fenómenos fue John Meynard Keynes, uno de los economistas más influyentes de la historia.

Keynes fue el teórico que nos explicó la gran depresión. Ahorita se nos hace normal que los gobiernos reaccionen, pero las lecciones que nos dejó fue no dejar que la economía tenga una debacle, no hay una mano invisible que lo soluciona todo, el Estado debe tomar medidas para mejorarlo”, señaló el académico.

Medidas para paliar la crisis

Son los Gobiernos los que tienen que tomar rutas de acción para aligerar la carga económica a la población.

Las dos primeras líneas de acción de la Secretaría de Hacienda es estimular el crédito de la banca de desarrollo, que es sólida en México, y que puede recortar las tasas de interés. La banca de desarrollo puede aligerar las presiones financieras. La segunda es que se relaje el superávit primario. En 2018 fue de 1.1 por ciento, es decir, los ingresos superan a los egresos, y para este año se relajó a 0.7 por ciento, es probable que se deba bajarlo a .0.4. Esto quiere decir que el gobierno va a tener un poco más de capacidad de gasto y ya se anunciaron 3 mil 500 millones de pesos en insumos para combatir el virus”, explicó Campa Molina.

Las medidas que se han tomado en otros países varían; en Francia se suspendieron los pagos a hipotecas, en Reino Unido se anunció una inversión de 500 mil millones de libras para las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y en Estados Unidos, está en el Senado la iniciativa que propone que las pruebas de detección del COVID-19 sean gratuitas para todos aquellos que no tengan cobertura médica.

Estamos viendo en países que ya venían muy endeudados, como los europeos, una adquisición de deuda y paquetes contra cíclicos fiscales, va a ser un esfuerzo mayúsculo de los contribuyentes pero se están sumando hasta las fuerzas de oposición y de derecha a un escalamiento fiscal”, reflexionó el economista.

Los efectos en Sonora

Pese a que Sonora aún se encuentra en la Fase 1 de la pandemia, es inevitable que se pase a la segunda etapa, la del contagio comunitario. Los efectos más inmediatos, según Campa Molina, se verán en el turismo y el sector minero. Además, las empresas que importan productos se verán muy afectadas por la depreciación cambiaria.

En Sonora, el turismo y la minería son de los sectores más afectados. En la minería el cobre ha caído debido a una menor demanda de China. Por el lado positivo, el oro, al ser un activo de refugio incrementará su precio y Sonora tiene 10 o 20 de las minas más grandes de oro del país. Esto las podrá reactivar porque desde 2013, que tocó su máximo histórico ha venido a la baja y coincide con una inversión privada directa muy baja en Sonora”, finalizó el académico.

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